LIBERACIÓN DE FIBROSIS Y ADHERENCIAS

El dolor crónico de la columna ha sido un problema muy común entre nuestra población, el cual ha llevado a muchas personas a realizarse cirugías de columna vertebral. Con el paso de los años se han efectuado miles de procedimientos quirúrgicos a nivel mundial y se han podido analizar y obtener información sobre los resultados y su evolución a largo plazo.

Sin embargo, a pesar de que se han utilizado las técnicas adecuadas y en los casos en que la cirugía es necesaria,  el dolor puede persistir o reaparecer después de la operación, condición que se conoce como Síndrome de Columna Fallida.  En el año 2012, en Estados Unidos se operaron 250,000 pacientes, y de ellos el 40% quedaron con dolor residual.

Pueden existir múltiples causas de dolor en personas ya operadas. Siendo  una de las mas comunes la formación de cicatriz o fibrosis en el espacio operado.

La fibrosis consiste en la cicatrización excesiva de los tejidos cortados durante la operación, lo cual puede demostrarse en 5 al 60% de pacientes sometidos a cirugía lumbar, siendo una de las posibles causas de malos resultados. Incluso después de una cirugía exitosa, el paciente tiene el mismo riesgo que cualquier otro individuo de padecer de dolor de espalda.

Cuando la cirugía de columna ha fallado o sido ineficaz, pueden considerarse otras opciones de tratamiento, antes de llegar a realizarse una nueva cirugía. Entre estas opciones se encuentra la Epidurolisis.

La epidurolisis es una técnica intervencionista que se utiliza, principalmente, para el tratamiento del dolor lumbar crónico y el dolor radicular severo, que no responde a medidas convencionales como lo son fármacos analgésicos, relajantes musculares, incluso ciertos tipos de infiltraciones.

Las principales indicaciones son el dolor post cirugía de columna vertebral, estenosis del canal y la existencia de fibrosis epidural.

Esta consiste en la introducción de un catéter a nivel caudal hasta llegar al sitio donde se encuentran la fibrosis, la cual es la causa de la molestia del paciente, y  poder liberar las adherencias allí formadas. Así como poder inyectar ciertos fármacos en las raíces nerviosas afectas directamente.

Este procedimiento es ambulatorio, ya que el paciente no tiene que quedarse hospitalizado después de realizada la intervención. Se utiliza fluroscopía (Rayos X) ya que se debe visualizar directamente el lugar a tratar y asegurar la correcta posición del catéter y administración de medicamentos en el lugar que produce el dolor. Con esto logramos que todo el proceso sea mucho mas efectivo.

Este procedimiento se suele seguir de una mejora significativa del dolor y la función motora y puede repetirse de ser necesario.

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